Mostrando entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de abril de 2010

Mi mala cabeza

Es curioso cómo funciona la mente o al menos la mía. Me acaba de suceder algo que me ha hecho reflexionar y escribirlo para tenerlo claro, aunque sé que no me hará cambiar.

Acabo de ver un corto en un blog muy interesante. Os recomiendo que lo veáis, vale la pena, puro teatro. Teatro puro, quise decir.


PASEO - cortometraje
Cargado por espeluchin. - Todas las temporadas y episodios enteros online.

En fin que he tenido que ver el corto para sentir como la parte central del mismo me crujía en el pecho sin saber porqué. Cómo no me gusta quedarme con la duda he ido al paso siguiente y más sencillo, buscar por internet, para ver de donde viene el sentimiento.
Una vez descubierto comprendí que se trataba de dolor, del dolor de no recordar mi poema favorito.

Al final el dolor se ha vuelto amor porque un momento después dejé de fustigarme por mi mala cabeza y disfruté recordando cómo me enseñó Carmen este poema uno de esos días de "Primavera con una esquina rota" y cómo Regina lo plasmó en material con sus propias manos para que me acompañara el resto de mi vida.



Tengo muy mala cabeza y no se si es la edad, pero últimamente recuerdo cosas que antes amaba hacer y sin saber porqué ya no las hago. Y lo peor de todo es que no se si tendré valor para volver a hacerlas.

martes, 9 de marzo de 2010

Papanatas recelo gozo

Eh tú, poeta de pandereta!
¿de qué vas? ¿crees que solo tu tiempo es el que vale?
¿que vale con ser presente estando ausente?
¿que esperabas?
¿la camara o el público?
si se puede llamar público a un montón de conocidos que tienen una razón u otra para verte pero que nada tiene que ver con oirte.

¿Qué sabes tú de educación? lo mismo que yo de poesia, pero te diré algo gilipollas, su tiempo vale más que el tuyo y el tuyo no vale más que el mío.

Cuando se trata de retraso,
se explica,
uno se disculpa educadamente y el resto lo entiende.
Así funciona.
Tuve claro a los cinco minutos que para ti no era así,
ella aguantó cincuenta y dos,
porque ama lo que hace,
mientras tú,
tú disfrutabas de cada minuto de retraso,
de cada mirada empieza, de cada aplauso de queja.

Porque tú eres la estrella y mandas.

Ahí el cotarro lo llevas tú y solo tú, el resto no valemos ni para escucharte.
Tú te elevas por encima de nuestras cabezas, controlando el deseo, eligiendo la siguiente victima que te siga después de tu recital.

¿Recital?
¿a eso llamas recital de poesia?
¿tú te llamas poeta?

Tú lo que eres es un pedazo de aceras negras con mucho dinero y no tanto talento.

lunes, 15 de febrero de 2010

¡Felicidades papá!

Setenta años ya y mamá lleva 19 años regalándote flores. A veces pienso si no te gustaría que variase un poco, pero al menos ella te regala algo, yo con acordarme de tu día creo que es suficiente. No es por tacaña es que soy tan despistada como tú.

El otro día cuando estaba en el cine me acordé de tí. ¿Te acuerdas cuando me llevabas al cine a ver películas de vaqueros? Cómo me gustaban, no creas, todavía me queda algo de ellas.

Te voy a dejar de regalito algunas de las escenas de las pelis de Clint Eastwood que tanto te gustaban.



Aunque yo siempre te he visto más así



Un beso gordo, cómo aquel que te di un día y te arranqué una muela.

miércoles, 6 de enero de 2010

Mi armario

No se cómo pero hoy he recordado el armario que tenía en casa de mi madre.

Si abrías las puertas su parte interior estaba repleta de fotografías de machos estupendos, tìos de verdad, Arnold Schwarzenegger, un modelo estupendísimo, Mel Gibson y algún otro que no recuerdo.

Pero si apartabas la ropa que colgaba de las perchas en el fondo del armario aparecían, Kim Basinger, Michelle Pfeiffer y Victoria Abril.




(Lo mejor a partir del minuto 2:30)

jueves, 10 de septiembre de 2009

Be y Uve

Un buen día, hace más de cuatro años recibí un mail de mi hermana mayor que decía:

"Siguiendo los deseos de ..., te acuerdas que decías, que todos los cuentos eran de familias politicamente correctas, bien, pues este está dedicado a vosotras.A lo mejor me lo tiraís a la cara, por eso prefiero mandarlo por correo.
Pero que conste que yo lo he escrito con todo mi cariño".


Iba con un fichero adjunto que contenía unos de los mejores cuentos que ha escrito ( a su hija también le encantó).


Be y Uve

Be y Uve desde pequeñas eran muy distintas.
Be hasta cumplidos los tres años bebía su leche en biberón y siempre necesitaba babero. Sin embargo Uve prefería hacerlo con un vaso y utilizar servilleta.
Be seguía balbuceando con cuatro años y Uve podía vocalizar todas las palabras perfectamente.
Fueron creciendo pero las diferencias seguían existiendo.
A be le gustaba salir a bailar, mientras que Uve se pasaba la vida viendo videos o divirtiéndose con videojuegos.
Cuando llegaba el calor Be prefería darse un buen baño en la bañera y a Uve disfrutaba viendo volar su pelo con el aire del ventilador.
Tenían dos cosas en común, pero siempre con sus diferencias.
Si a Be le dolía la barriga, a Uve le molestaba el vientre.
Be tocaba el bajo, Uve aprendía a tocar el violonchelo.
También a la hora de elegir la ropa, las dos eran completamente diferentes.
Be se ponía pantalones bombachos y bermudas con blusas blancas o beis y Uve se vestía con vestidos verdes o violetas.

No se habían conocido nunca, pero un día estuvieron muy cerca.
Be se paró en una tienda con un cartel que decía:
Bueno, bonito y barato.
Y Uve lo hizo en la de al lado, se podía leer:
Visítenos, eche un vistazo y volverá.
Pero Be no se fijó en Uve y viceversa.
Así que cada una seguía con su vida.
A Be le encantaban los bizcochos y los bombones. Uve había decidido hacerse vegetariana.
Be trabajaba de bombera y Uve estudiaba en la universidad de veterinaria.
Be tenía un pisito con balcones y uve vivía en una casa con grandes ventanas.
A be le gustaba leer libros a la luz de una bombilla y Uve prefería las velas.

Un día las dos vieron un cartel que anunciaba la verbena del barrio. Ambas decidieron ir.
Cuando se encontraron, observándose brevemente, Uve descubrió la bondad y belleza de Be y Be valoró las virtudes de Uve, era valiente y siempre decía la verdad.
Así que decidieron unirse. ¡BRAVO!
Aunque Uve siempre querría pasar las vacaciones en un velero. Después de todo-pensaba Be- es un barco ¿no?
¡Vamos donde tu quieras mi vida!

Creado y escrito por Gilda.


He querido compartir este cuento, previo permiso de la autora para que Farala pueda ver que con ganas hay historias hermosas en todas las familias, ahora sólo queda que tengan ganas de publicarlas.

(Sepan ustedes que mi hermana no publica porque no quiere pero por costumbre registra sus cuentos en la SGAE)

martes, 8 de septiembre de 2009

En ocasiones... (adoro internet)

Pues sí, que me siento muy contenta y que ya se que no será para tanto, pero dejad que disfrute de mi contentez.
He recordado una canción que hace años que me gusta. Cuando la oía en casa de mi madre pensaba, esta canción se la canto yo a la mujer de mi vida porque me da muy buen rollo. Antes, tengo que explicar que mi inglés es básico básico pero tengo un séptimo sentido que me hace acertar en la letras de las canciones.

El caso es que si sólo conozco la melodía es muy difícil encontrar la canción que quiero y llevo pensndo años en inventar un programa que sólo con tararear la canción te haga una búsqueda y la encuentre, pero como no soy programadora lo he dejado pasar.

Hoy viendo la cara de felicidad de mi mujer por aquello que tanto le gusta (ella creerá que no le he hecho mucho caso porque estaba trabajando, pero es que esos ojinos de felicidad...), total que he recordado la dichosa canción y me he propuesto encontrarla con mis propias herramientas. Y mira tú por donde la he encontrado.

No será la mejor canción del mundo pero es que a mí me gusta mucho y después de tantos años ya no tengo que esperar a que la pongan en una emisora de radio.



Así te acompaña mañana que como salgo de viaje a echarme unos rezos, digo yo que algo menos felíz estarás.
Te dejo al conejo de peluche para que te haga compañía.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Pandora

¿Qué haces cuándo sin buscarlo se abre tu caja de Pandora?

En nuestra íntimas reuniones hablamos de muchas cosas, interesantes muchas o todas por eso se nos hacen siempre las tantas al volver a casa. Tenemos muchas cosas que recuperar, tenemos (tengo) muchos años que recomponer y cada vez hablamos más profundamente de ciertas cosas, muchas de ellas aparentemente pasadas.

No tengo formación en terapia y no siento necesitarla, ellas me llevan ventaja, mucha ventaja.
Aprendo mucho escuchando sus conversaciones y participo en silencio cuando veo claro que en ese momento se está produciendo un estallido de amor tal que interrumpirlo sería cuanto menos obsceno.



En algunas de estas reuniones, cuando creen que están preparadas para enfrentarse a sus miedos, los recogen entre sus manos y los depositan con delicadeza sobre la barra para que podamos picar del platillo alternando con los cortos sorbos de las copas.
Es entonces cuando nuestros sentidos se vuelcan para así recoger las migajas de dolor que pudieran caer de él.

Pero, ¿Qué ocurre cuándo en su afán de superar obstaculos los encuentro trasladados frente a mí?
Es ahí donde se abre mi caja de Pandora para envolverme en su espesura mientras no puedo pensar más que en, "un momento de donde me viene esto, ¿no se había borrado de mi mente? pues no bonita no, ahí estaba sin saberlo ". ¿Y ahora qué? pues después de darle vueltas sólo encuentro una solución, o cierro la caja o destruyo su contenido.

¿Lo mejor? que el contenido pueda ser destruido en el lugar en que se creó. ¿Lo peor? destruirlo en el lugar que se creó porque te enfrentas con el contenido y el continente.



Y ahí estoy, superando en mi terapia particular los fantasmas de la década pasada. Y es que cuando un fantasma cumple doce años definitivamente hay que enfrentarse a él, mirarle a la cara y decirle con seguridad, "mira majo tu ya estás muy mayor para andar jodiendo y es mejor que te jubiles".

Poco a poco.

Y aun así he descubierto que no cambio por nada del mundo mi pequeño miedo por estos viernes de amor absoluto. A nuestra manera. Son nuestros y yo necesito que sigan ahí.

domingo, 30 de agosto de 2009

Mis comics

Desde que tengo uso de razón me gustan los comics. Cuando era pequeña esperaba la ansiada paga para poder ir al quiosco y comprarme uno.

Lógicamente a medida que fui creciendo fui evolucinando y pasé del "Don Miki" a Zipi y Zape o Mortadelo y Filemón a los superheroes (Spiderman, Thor, Los Vengadores, Alpha Flight...). Más tarde llegó Conan y se convirtió en indispensable, cuando aparecía Valkiria aun me gustaba más si cabe porque Red Sonja me pareció siempre un poco amargada.

Tuve la suerte de que a mi hermano le gustaban y a sus amigos tambien. Así fueron llegando a casa El Comix, Creepy, 1984 y decidí comprarlos yo misma.

Hasta que un día y por primera vez en mi vida a una de mis amigas se le ocurrió regalarme un comic, digo se le ocurrió porque me he pasado la vida recibiendo regalos de amigas que debían gustarme, lease ropa interior de encaje, ropa "chulísima", regalos recoge polvo y un sin fín de cosas que me provocaban esa mueca de: " no te ha gustado".

Vuelvo a mi primer comic regalado, yo tendría unos catorce años y ella apareció con él debajo del brazo, cuidadosamente envuelto. Me preparé una vez más a recibir un regalo prescindible y me equivoqué, allí estaba él, "El Perfume del Invisible" de Manara.
No podía creerlo, estaba tan emocionada que se me saltaban las lágrimas, pero recordemos que soy una mujer hierática y ella tuvo sus dudas. "Que no que me encanta, en serio".
Así aprendí a conocer otro mundo en los comic, los demominados "para adultos".

Después de ellos vivieron, Bernet, Carlos Giménez, Miguel Angel Martín y muchos otros.
En estos últimos años descubrí el manga, que es como descubrir un nuevo mundo, su variedad de temas es infinito.

Ultimamente leo sobretodo Novela Gráfica, porque ya que no leo libros (exceptuando la dichosa trilogía y alguna cosilla más en vacaciones) dicho así queda muy culto y no me miran raro por no "leer".

Ellos me han acompañado durante toda mi vida, aprendí cosas de forma precoz gracias a ellos, y gracias a ellos comprendí que las cosas sean como sean son naturales y más si hablamos de sexo.

A ella cada vez le cuesta más regalarme algún comic que me guste y no tenga pero en mi cumpleaños del año pasado me hizo descubrir una vez más algo que permanecía oculto a mis ojos y que yo nunca me hubiese comprado por mi misma. Os lo recomiendo para momentos de soledad, es divertido, tierno y maravillosamente surrealista.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Empezar de nuevo

Hacía meses que no estábamos juntos, nunca he sido de comidas y rara vez les hacía coincidir porque no era necesario.

A D. se lo llevó un terrible tEREmoto, aunque sería más adecuado decir que se dejó llevar, eso sí como un SEÑOR, sin pedir nada a cambio y dándolo todo hasta el final. Difícil encontrar caballeros así.
A. se hubiese quedado pero se trasladó o más bien le trasladé, sin pedirlo, otro SEÑOR, no se sin con más o menos suerte, aunque aun estamos juntos, una relación un tanto rara, sigo siendo la misma para él aunque se encuentre en otro lugar.
J.E. se quedó y todo parece indicar que se quedará hasta el final, CABALLERO andante diría yo, porque aun no se si está/estamos locos.

Ha sido una buena comida y una buena tarde, hemos hablado durante horas de nuestro pasado y nuestro presente y por fín de nosotros, sin más.

Tuve/tengo un gran equipo, el mejor con diferencia y los echo de menos. En estos años he aprendido más de ellos que sola porque nunca he tenido quien me enseñe si no han sido ellos y aprender sola es muy duro. Lógicamente también les he enseñado cosas, todas las que se o casi todas, que no se trata de aparentar falsa modestia.

Ahora sólo tengo dos opciones, empezar de nuevo desde cero o marcharme, y de momento optó por luchar, aprender de los errores y crear algo nuevo y mejor.
No se cuanto aguantaré ya vamos por décimo tercer mes y me siento cansada, cada vez más cansada.

lunes, 10 de agosto de 2009

ito, cín y la Reina de África

En el primer día de mis vacaciones me noté un bulto en el pecho y tuve claro que pertenezco a los que han nacido para trabajar (en general enfermo cuando comienzo las vacaciones, en general, no siempre).

Hoy he salido del médico con un completo, lo del pecho -parece un quiste-cín (de 1,5cm), no hay que preocuparse- y además tengo -un polip-ito que no es nada-.
Por el lenguaje me temo que este hombre o fue pediatra o piensa que las mujeres somos unas histéricas o puede incluirse en el círculo más selecto del Barrio de Salamanca.
Esto último va a ser seguro.

De momento no estoy preocupada y es que hacerlo antes de tener resultados me parece gastar energía de forma gratuíta.

Gracias a esto me entero de que soy una hierática. Si mi mujer lo dice...

Día completo, por la tarde nos hemos ido al Parque de Atracciones. Lo adoro, adoro los parques de atracciones y Madrid tiene recursos.

Hemos elegido un buen día poca gente y poco calor. Al final he convencido mi mujer (al fin y al cabo yo voy con ella al ballet o eso dice) y una vez más no se ha arrepentido. Nos lo hemos pasado como enanas. Y es que no hay mejor cosa que tener una hermana mayor a la que también le gusten los parques y una sobrina que los adora. Mi cuñado estaba un poco perjudicado y así es un poco más aburrido, pero ha aguantado cómo un campeón.

Volver al parque me obliga a recordar las veces que de pequeños nos llevaban mis padres.

No puedo evitarlo, es que es entrar por la puerta y se me pone una sonrisa y un buen rollo que no se me van hasta que salgo.
Dentro estaban A. y C. y al verlas, ellas ye tenían esa mirada brillante que pone la ilusión de las pequeñas cosas.

A pesar de llegar un poco tarde nos ha dado tiempo para todo lo que queríamos hacer.

Hemos probado la nueva montaña rusa. Desde la espera no promete nada pero una vez arriba he comprobado que el nombre que le han puesto le va muy bien (Vértigo).

A partir de aquí ha habido de todo, atracciones para C., a ninguna nos importa montarnos con ella, atracciones de agua, montañas rusas (yo tengo un límite, pero a mi hermana y a mi mujer no hay quien las pare, aunque al final no se atrevieron con Abismo).

Además de las atracciones, lo mejor de todo es ver como C. abre los ojos expectante, ríe de felicidad, narra lo que ha pasado durante su viaje de forma nerviosa, anda sin perder la esperanza de encontrar otra atracción y por supuesto nos recuerda que hay que cenar.

Para el final dejamos un clásico, La reina de Africa. Mi mujer y yo nos montamos siempre.
No es gran cosa pero en sus paredes se encuentra uno de mis recuerdos favoritos en el parque.

Entramos mi madre, mi padre, mi hermano mayor (12 años), mi hermana pequeña (3 años en brazos de mi padre) y yo (8 años). Hay que conocer la atracción, pero casi al final se encuentra un cilindro gigante que gira y por el que tienes que pasar andando intentando no caerte.

Primero pasó mi hermano , como pudo pero pasó, luego lo hizo mi madre, a continuación pasé yo (pues no es tan complicado pensé) y finalmente mi padre se quedó congelado mirando a mi madre.

Mamá, -venga pasa que estás formando cola-
Papá, -no lo veo claro-
Mi hermano y yo, -es fácil, no es para tanto-
Papá, -pero como lo hago?-
Mamá, -anda en diagonal y a favor del giro-
Mi hermano y yo, -eso, eso-
Papá, -que no, que no puedo, que me voy a caer con la niña-
Mamá, -hay que ver-, suspira, cruza hasta donde está mi padre, coge a mi hermanilla no sin dificultad y vuelve a repetir la operación. Cruza sin problemas.

Mamá, -ya está ya puedes-
Papá, -no se, no se-
Una cola interminable detrás de mi padre, gritos de padres y niños que estaban detrás (el suelo se mueve y está oscuro), -oiga por favor, cruce de una vez-
Las personas un poquito hartas le apartaban y pasaban.
Mamá con menos paciencia y voz más alta, -pero ¿quieres pasar ya?-
Mi hermano y yo, -¿te ayudamos?-
Papá, -no, ya voy-
Y fue, y por supuesto se cayó al cilindro en movimiento, y mi hermano y yo intentando levantarle, y mi madre con mi hermanilla gritando improperios (que no palabrotas), y mi hermano y yo muertos de risa sin fuerzas para levantar a ese hombre muerto de risa también. Hasta que se puso de rodillas y no se cómo, consiguió salir.


Todavía lo comentamos, no es para menos. Y es que mi padre no era ni manitas ni piecitos, pero era un gran tipo con un gran sentido del humor.

Ahora sólo me queda convencer a mi hermana y a mi mujer de que vayamos a la Warner la última semana de agosto, que tengo descuento. Es que ahí además hay superheroes.

domingo, 12 de julio de 2009

La apuesta

Nunca entro en ninguna sala de juego. Me gusta demasiado.
Tal vez por eso cada vez que tengo una oportunidad me sale de forma natural un, ¿qué te apuestas? Y ahí comienza el lío.
Porque, ¿que es necesario para apostar? primero, tener aquello que apostaste; segundo, estar preparada para perder; tercero, estar preparada para ganar y cuarto, cumplir tu apuesta.

Sólo las personas de palabra deben apostar, porque en una apuesta sólo intervienen dos cosas, el apretón de manos y la confianza en que se cumplirá.


En mi casa siempre nos ha gustado mucho los juegos de mesa.
Es una de las ventajas de ser familia numerosa (de las de antes, de cuatro hermanos). A mi padre también le gustaba jugar, de hecho creo que fue él quien nos inculcó el amor por los juegos de mesa (a mi madre sólo la viudedaz consiguió que le gustase jugar para tener compañía). Bueno nos lo inculcó mi padre y la escasez de dinero para la fecha de Reyes. Con un juego nos despachaban a los tres hermanos mayores. La pequeña era demasiado pequeña aun.

Tengo que decir que para nosotros no suponía un trauma no tener varios juguetes en tales fechas. Estabamos encantados de recibir el juego esperado. Lo complicado para nosotros era llegar a un acuerdo de que juego nos pediríamos, aunque recuerdo perfectamente que yo siempre perdía, mi hermana y mi hermano mayores se unían y mi opinión quedaba en agua de borrajas, ¡abusones!.

Nunca me importó, al final siempre tenían razón y los juegos eran mejor de lo que esperaba. Aseguro que los amortizábamos completamente.

Con mi padre jugábamos sobretodo al dominó. Las parejas se distribuían entre mi padre y mi hermano y mi hermana y yo.
Cuando mi hermana y yo discutíamos porque (siempre según ella) yo había puesto la ficha que no era, que no me enteraba, ¡que esa no, que me cierras! y yo me defendía discutiendo también,( ¡qué sólo tenía diez años y ella catorce!, también yo tenía más mala leche), mi padre pacientemente nos recordaba que el dominó era un juego que inventaron unos monjes con voto de silencio. Nosotros nos mirábamos y el silencio duraba hasta que volviamos a poner la siguiente ficha en la mesa.

Otro de mis juegos favoritos fue "El Cluedo". este juego nunca llegó a casa en forma de caja, pero con mi hermana mayor eso era lo de menos. Tuvimos la suerte de que una amiga suya lo tenía, entonces mi hermana volvía a casa después de jugar y nos decía ¡Ya se jugar!. Y se ponía a trabajar en la mesa del comedor. Dibujaba, recortaba, pegaba y después de unos días ya teníamos el Cluedo made in Gilda. Así daba gusto.

Uno de los juegos que más nos gustaban era "El Metrópoly", sí digo bien, no "El Monopoly", el nuestro era una versión en la que en lugar de calles, casas y hoteles, estabas en una especie de centro comercial con tiendas, joyerías, bancos, etc. Alguna vez lo he buscado por la red pero no hay manera.

Pero la revolución vino de la mano del "Busca y Captura". Madre mía que nervios cuando abrimos la caja. Es un juego donde viene una máquina digital tipo teléfono móvil de la prehistoria donde debías escuchar los pasos y los robos del ladrón del juego e intentad ser el primero en atraparlo. ¡Y yo que quería el Simón!, otra vez acertaron ellos. Mi hermano aun lo tiene guardado en su casa.

Y no, no termina aquí, no importa que cada uno viva en su casa, siempre que podemos nos juntamos para jugar. y si nos vamos de casa rural o a casa de mi hermano o mi madre, no faltan los juegos de mesa.
Nos gusta tanto jugar que nos da igual tres que treinta. ¿Qué a mi cuñao no les gustan los juegos de mesa pero le gusta el Poker? pues a aprender y a jugar, que también nos vale.

Este hobby ha conseguido que nuestras parejas también se animen y realmente disfrutan con ello, por no hablar de mis sobrinas que ya son un grave peligro si se trata de "Los Colonos de Catán".

Siempre que apuestes debes cumplir tu palabra.
Consejo: si has bebido antes unas copas, mejor no apuestes porque se te puede calentar la boca y arrepentirte después, porque, cumplir hay que cumplir.

Y si no, !No apuestes¡

martes, 7 de julio de 2009

Mani-fiesta-te

Salimos de casa a las 18:30h que el calor es el calor. Nos vamos andando hasta Gran Vía dando un paseo, a unos cien metros por una calle perpendicular ya escuchamos el rumor de la gente. De forma natural, nos miramos con una sonrisa en la cara, uy, que tonta!, me estoy poniendo nerviosa, es la emoción después de unos cuantos años sin venir.

Aparecemos en Gran Vía, gente "a tutiplen", calor sofocante, desde un hotel tiran cubos de agua para refrescar al personal.
Avanzamos entre el gentío buscando la sombra, al sol no hay quien pare. La cabecera ya ha pasado, ahora son las comunidades las que pasan frente a nosotras. Vemos con dificultad algunas banderas comunitarias, Cantabria, Murcia, Pais Vasco, Extremadura, La Rioja, intento fotografiar a todas pero la cosa está difícil, muchas cabezas por delante del objetivo. Consigo una, clic



¡Pues si que está difícil!, ¡si me empujan no puedo!, ¡a ver, el de la bandera estate quieto que sales movido!, y ahora además se levanta brisa, ¡vaya fotitos que estoy sacando!
No imorta sigo intentándolo y lo consigo, pero ¿esta comunidad cual es?, clic


Ahora viene una charanga, bueno un grupo de percusión, creo que son de Asturias, la foto no merece la pena pero la cuelgo.
Pasamos a las pancartas que se mueven menos por el viento. Hay una que me llama la atención, ¡Allá voy!, clic, empujón, foto, me cagüen la ...


Pues no me voy a rendir.

A mi lado pasa alguien abriendose paso entre la multitud, miro hacia atrás, parece una madre con su carrito, me aparto para ayudar a que pase por la marabunta. La madre está sudando, es bajita y allí no llega el aire que de vez en cuando corre. Pienso en el hijito que va en el carro, estará asfixiado, entonces, tal vez esté gritando ayuda. Me acerco y mi mujer me sigue, queremos ayudar, por fin el reflejo del sol y este calor que me matan me dejan focalizar mi vista y mi oido, entonces me doy cuenta. ¡No es un carrito de niño! ¡Es un carrito del Carrefour! y ¡está lleno de cervezas heladas!. Ole, ole y ole.
Agarro la cerveza, mi mujer se encarga de pagarla, abro la lata y le pego un trago, no es suficiente, le pego otro. Ahora sí estoy preparada para seguir fotografiando.

Comienzan las carrozas. Vemos a lo lejos la primera, se va acercando poco a poco.
Podemos oir la música, instintivamente comenzamos a bailar, no será por falta de ganas. Ya está lo suficiemtemente cerca, saco la cámara y clic


¡Bendita cerveza!
Seguimos bailando y esperamos a escoger la carroza que nos de mejor rollo para ir acompañándola. siguen pasando, unas más divertidas, otras con mejor música y en todas gente feliz.

Fotografio a la gente que me llama la atención. Clic

No importa la edad ni la muleta.
¡A mover la bandera!

Siguiente carroza, ¡hombre! un compañero del sector, clic



Y ahora que vendrá. Anda, esta se la voy a dedicar a quienes me lean, clic



Bueno ya está bien de anónimos, ¿donde está el famoseo? se que estais por aquí, llegan, llegan...

Pero bueno, esto no puede ser, ¿a qué esperáis?



Eso está mejor, no hay como poner música de ambiente



Bueno ya está bien de famoseo.
Miro de nuevo a la gente y me doy la vuelta, al fondo veo cómo el sol comienza a ponerse detrás del edificio de Callao, es una puesta de sol bonita, se refleja en todas las cabezas de la gente que hoy tiene una dirección única.
Clic.



Abstraerme por un momento de la mani me hace pensar en mi vida y la de toda la gente que en esos momentos me rodea, ¿cuánta gente puede haber? ¿uno? ¿dos millones? alguien comentó que esta manifestación es la única en la que la gente no va enfadada, ¡qué gran verdad!

Sigo admirando los edificios de la Gran Vía, las ventanas están llenas de gente, las fachadas con andamio cambian los ladrillos por personas. A lo lejos veo cómo Minerva controla desde su posición la explosión de color que supone ver carrozas, personas, globos, carteles, banderas y pelucas.


Bajo de las nubes y vuelvo a poner los pies en la tierra, en la lejanía aparece otra carroza que me hace tener recuerdos de antaño.

Clic.






Hace ya diez años que conocí a mi mujer en el Truco y terminamos en el Escape, pero esa es otra historia. Pongo el brazo sobre los hombros de mi mujer, rodeando los suyos.




Seguimos esperando y elegimos otra carroza. Esta nos gusta más, es un remolque de camión y hace que la gente esté más cercana, más accesible.
Decidimos ponernos detrás y comenzamos a andar al ritmo de la música que ponen en ese momento. Seguimos de marcha, felices, rodeadas de gente feliz, gente que se divierte y gente que mira de distintas formas, señoras maduras recien merendadas del Mallorca con una sonrisa en sus caras, familias de fuera con sus niños que miran con ojos muy abiertos, un par de chicas orientales que tapando su boca emiten risitas al ver cómo visten algunas personas, un grupo de policias que baila al son de la carroza... espera, ¡no son policias de verdad!, estos van con nosotras en el grupo de baile.
Una chica policia me da en la cabeza con la porra y me dice: mala, mala. Juro que no he hecho nada. Me limito a sonreirla. Unas canciones más allá, la misma chica policia le pide un cigarro a mi mujer, se lo da y ella le responde con un beso casto cómo agradecimiento. ¿Y a mí qué?

Ahora me fijo en la parte trasera de la carroza que elegimos. ¡Eh mira!. Un momento, quieto todo el mundo, clic



Así seguimos hasta llegar a Montera donde decidimos parar y comer algo. Son las 21:30 y el estómago ya avisa. Nos separamos del grupo y comenzamos a cruzar entre la gente. empezamos a pensar donde cenábamos y decidimos que lo mejor sería acercarnos a casa para poder ducharnos y cambiarnos, así estaríamos más fresquitas para tomar unas copas.

En el último momento nos despedimos de la mani sólo como las buenas películas saben hacerlo. Con un final feliz y apasionado.


The end

viernes, 26 de junio de 2009

Jill se fue



No he podido evitar hacer una entrada a Jill. en mis recuerdos ella aparece cómo la primera mujer de la que me enamoré.

No podía entender mis sentimientos cómo los entendería ahora, por esa época yo tenía ocho años (han pasado treinta), en una época en la que la mujer no era más que la acompañante débil del protagonista masculino apareció una serie en la que había tres mujeres que eran valoradas por su capacidad (el ángel atletico, mi amada ; el ángel sensible ; y el ángel inteligente, esa quería ser yo). Sí, además tenían físico, pero lo más valorable es que tres mujeres guapas y atractivas tenían la capacidad de investigar, además de conocimientos de artes marciales, sensibilidad e inteligencia.



Explicar cual eran mis sentimientos visto en la actualidad es complicado, pero yo tenía claro cuando jugábamos en el colegio que si no podía pedirme ser Jill (mi enamorada) al menos quería ser Sabrina, que si mis amigas no la querían por ser aparentemente la menos guapa (era cierto), yo tenía claro que era la más inteligente.
Está claro que la televisión hizo un giro con esta serie de lo típico, pero cayendo en lo tópico. O, ¿fuimos nosotros?.

Al ver a Farrah no puedo evitar encontrarme con otro recuerdo. En este debo tener unos seis años. En mi barrio existía una farmacia en la que atendían dos farmaceúticas. Una de ellas me volvía loca, cada vez que entraba con mi madre a comprar medicinas, me quedaba tonta mirándola. Era simpática, guapa y ahora se que sería inteligente, sacarse la carrera de farmaceútica no debe ser nada fácil.
Estaba deseando enfermarme, pero tuve la suerte de ser familia numerosa y si no era unos de mis hermanos era yo la que enfermaba.

Después de años entrando en esa farmacia (tendría ocho años), me armé de valor y le dije muy seriamente a mi madre al vover a casa después de comprar una medicinas: "Mamá, ¿sabes? me gustaría que la farmaceúitca fuese mi madre". Mi madre me miró muy seria y me contestó, "hija si crees que ella puede ser mejor madre que yo no tienes más que abrir la puerta e irte con ella". Lógicamente yo me quedé con mi madre porque tenía claro que nunca tendía una mejor.

Con los años, no muchos, tuve varias cosas claras: que el detonante de mi atrevimiento fue Jill (me recordaba a la farmaceútica), que no era mi madre lo que yo quería que fuese mío precisamente y que a mi madre con todos sus defectos (menos mal que es humana), no la cambio por nadie.



Jo, que sonrisa tiene, eso nadie puede negarlo.