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martes, 19 de enero de 2010

Monsieur Verdoux

El sábado fuimos a la filmoteca a ver "Monsieur Verdoux". Hacía mucho tiempo que la había visto pero tengo un "mono" considerable cuando se trata de ver películas antiguas en pantalla grande.

Llegamos tarde y no quedaban entradas. No me quedó muy claro si es debido a que la crisis obliga a ver este tipo de películas por su precio (2,5€) o bien es que existe demasiada gente con gustos cinéfilos a los míos.

No nos importó, la volvían a poner hoy a las 19:30h. Es cierto que yo tenía un condicionante, escaparme del trabajo y llegar a tiempo, pero lo conseguí, es más tuve la enorme suerte de aparcar al lado del cine, de otro modo no hubiese llegado.

Me encuentro con mi mujer que previamente había comprado las entradas para no correr riesgos.
Llego a las 19:20h y entramos, escogemos asientos. En menos de diez minutos la sala se llena.
Se apagan las luces, nos acomodamos en el asiento, estamos preparadas para disfrutar del espectáculo. Me siento feliz.

Comienzan los créditos, la música y aunque sé que no me voy a encontrar con algo así:

porque no es este el lugar y porque me gusta siempre que puedo ver las películas o las series en VOSE, lo que no nos esperamos es encontrarnos con esto:

Un momento, ¿qué ocurre? ¿dónde están los subtítulos? ¿nos habremos equivocado y es un pase en VO? Esperamos un par de minutos y comienzan las palmas de protesta del público, varias personas se levantan para ver que ocurre. Momentos después encienden las luces. Volverán desde el principio enmendando el error pienso.

Pues no, aparece un responsable de la sala y se disculpa porque la chica que tiene que poner los subtítulos no ha venido. ¿Cómo? ¿qué pasa que tiene que ir escribiendo a medida que pasa la película? lo explica, al parecer la copia no está subtitulada, de modo que tienen una empresa que proyecta sobre la película los subtitulos.
El hombre señala hacia el piso de arriba donde se encuentran los palcos explicando que la chica debía estar allí pero que no ha venido. La gente se queja y protesta, nos devolverán el dinero o nos darán invitaciones para otro día. No nos conformamos, queremos ver esta película tal y cómo viene anunciada.
La gente pregunta si volverán a ponerla en febrero pero el programam ya está cerrado. Nos promete hacerlo en marzo.
Más del 60% de la sala nos levantamos y hacemos cola para nuestra devolución. Elegimos invitaciones.

Con lo que no me quedo:

1.- Con los veinte kilómetros que he recorrido estresada por no llegar tarde.
2.- Con la pérdida de ilusión después de creer tenerla.
3.- Con el tiempo anterior que se fue mi mujer para no quedarnos sin entradas siendo yo la más interesada.

Con qué me quedo:

1.- Con el encuentro que ha tenido mi mujer.
2.- Con la ilusión de volver a verla (la película)
3.- Con la suerte de aparcar en la puerta en pleno centro.
4.- Con la excusa de volverme a escapar del trabajo a las 18:50
5.- Con los anacardos crudos que pudimos comprar en Lavapies.
6.- Con la cena de dos que disfrutamos en "Casa Lucas".
7.- Con la vuelta a casa paseando.
8.- Con la excusa de volver a actualizar.

lunes, 5 de octubre de 2009

En vivo y en directo

Ayer iba yo en el metro sentadita cuando me di cuenta de que mi trayecto sería de unos 25 minutos y no me había llevado un comic para leer. Cómo soy una mujer con recursos decidí sacar mi móvil para poder entretenerme.

Un par de paradas después oí como alguien hablaba en un tono muy alto por su móvil rayando la teatralidad, alcé mi cabeza y descubrí a un joven que se paseaba de un lado a otro por el vagón imaginando hablar con una amiga. En una de las puertas del vagón su amiga, la del otro lado de la "línea", le contestaba con el mismo tono algo así como que esperase que lo iba a consultar a otra amiga haciendo una llamada a tres. La susodicha se encontraba al fondo del vagón y contestaba con el mismo tono teatral que antes ambos utilizaron.

Les dejé de mirar y pensé, ¡mierda! no llevo un duro suelto para darles, estos se lo curran más que los que simplemente piden o los que con su instrumento en ocasiones dañan mis oidos, además a mí me gusta mucho más el teatro que la música y yo no tengo suelto, ¿qué hago? ¿les doy los diez euros que tengo?, al fin y al cabo son tres a repartir y dudo mucho que saquen ni para la cena, claro que por otro lado no han sido más de tres minutos de representación y muy bien no me he enterado de la obra.

Es entonces cuando los tres actores se unen y gritan al unísono: "Navegar, hablar, volar, no se qué... con "marca de telefonía móvil" tú puedes, en cualquier momento y en cualquier lugar".

Y vosotros os podéis ir donde yo se, ¡pues no les suelto casi diez euros!.

¡Anda y que os den!, lo que nos faltaba, publicidad en vivo y en directo.